Buscar este blog

Translate

viernes, 16 de febrero de 2007

EN EL DÍA DEL YO SE ANUNCIA EL VERANO



fin de octubre. El aroma del sol

emerge del océano de techos. Vaho

de la siesta del paisaje. En su interior

las cosas hablan y se miran entre sí

asistidas por la atmósfera diáfana

del actual clima. Los colegios deberían

salir de vacaciones, no debería bajo este sol

nadie sufrir las palpitaciones del trabajo. He

visto arder todos los paisajes de la ciudad

que hace diez años me acogió. En mi cabeza

se ufanan los recuerdos ardientes. Sobre las iglesias

vuelan las almas de los amigos que murieron. Sobre

las palmeras el propio cielo juega con cocoteros

y ninguna emoción conmueve mi carácter

y he vivido hasta ahora como un enfermo del pensamiento

con un tumor mental metastasiado hasta los rincones

más exclusivos del alma. Sí, como un enfermo

de la razón, con una cabeza colgada de una nube

y un cuerpo destartalado entre queridas: de ellas

aprendí los equinoccios del corazón: de ellas

aprendí la soledad y el egoísmo y la bendita

necesidad de diferenciarme

dejemos atrás todo eso

ahora que el sol ha vuelto y deja ver todos los incendios

cometidos en la oscuridad como una forma desesperada

de poner luz. Ahora vemos los resultados: hermosas

destrucciones, ciudades interiores completamente cenicientas

libremente encerrado en la cárcel de uno mismo

hago un esfuerzo por salir al paisaje, después

de tantos años de vagabundear en un metro cuadrado

tan ilimitado tan infinito tan siniestro

no hallé nada

no me avergüenza decirlo. ¡Qué mejor! Hallarse

en mitad de la vida con el futuro abierto, como quien dice

no he construido ninguna casa, no he tenido hijos

ni fundé un hogar, no he regado jardines, no he

ostentado puestos públicos, mi lugar en la ciudad

es tan inútil y tan plácido sin embargo, tan plácido

como la gloria de los héroes


* * *

esos viejos textos (¡A mí, Rimbaud!)

del más joven de los modernos ya designaban

los contenidos de las crisis de angustia, sin

que pudieran traducirse a la nada

porque el dolor niega con su estruendo

las pretenciones de la nada. Un dolor

fisiológico: tendido sobre la cama, con el pecho

incisivo cubierto de espinas, con la casa

cayéndose a pedazos sobre las frazadas

con los ojos sin llanto y llenos de moho

con el estómago vacío, con los dientes sucios

de alquitrán, con la sangre alcoholizada

con vastos vasos de antídoto de la melancolía

y una noción fatídica de la belleza

como si la muerte con sus atavíos de virginidad

se sentara a los pies de la cama y me dijera:

¡has llevado una vida tan amarga!

no es justo, le digo, que tú te sientes a los pies de mi cama

sin que yo pueda levantarte la mano, vienes como una cobarde

a robarme la sombra, y yo que perdí todos los atavíos

cuando pronuncio tu nombre me siento impuro

porque todas las cosas que me pasan

las escribí en un guión con tu ayuda

no es justo, le digo, que tú puedas sentarte a los pies de mi cama

intocada, novia de la inocencia, sin que yo pueda lanzarte

por la cabeza un pisapapeles, sólo porque vienes

cuando estoy enfermo y no tengo fuerzas

visítame en el patio, si tienes dignidad, a la hora del mediodía

cuando erecto, lleno de luz, más fuerte que las bestias

con un libro en la mano y una estrella en la frente

con todas las facultades de la imaginación

pueda seducirte con mis piruetas


* * *

sólo en tu nombre me reconozco, Verena

porque tuyo es el nombre de la muerte

que se sienta a los pies de mi cama, y porque tuyo

es el dolor del mundo, y porque tuyas son

las llaves de mi casa, y porque tuyo es el sonido

del verano, y tuyo el sonido del viento en primavera

que mueve las hojas de los árboles

semejante al sonido del periódico que se lee

en una plaza en día domingo. Yo fui por tu esencia

y no hallé tu casa. Yo fui por tus jardines

y no hallé tu esencia. Fui por tus senos

y me encontré con el frío de las cordilleras

ay Verena si hubiera una casa en una ciudad cualquiera

con muebles cómodos, con ventanas amplias

y vista al mar, con una mesa larga donde pudieran

sentarse los hijos ancestrales de la serenidad

con paredes blancas donde el pavor se disipa

donde nuestros niños interiores corrieran libremente

por pasillos de luz, por galerías austeras

conducentes como un Nilo a un Mediterráneo plácido

si hubiera por lo menos una moneda

con que comprar la dicha, a ti que no te importa

si la barca del amor se rompe, en ti me reconozco por falta

de inocencia, y te añoro hacia el futuro

como una forma de salvarme del pasado

ay Verena en los ojos de los gatos vi el clima

cambiante de tus ojos, y en los tuyos la belleza

que desdeña la eternidad. Así será: que un beso

se rompa como las olas en la roca de tus huesos

y que todos los resentimientos que el desamor inventa

se mareen en un barco en el Mar de los Sargazos, donde

las corrientes se muerden la cola, y que tú misma

no sobrevivas en la memoria que te invoca

para que no sobrevivas en ningún lugar de la tierra

que te violen los asesinos, que te despedacen los lobos

y te acuerdes por fin de mí, como quien se acuerda

del albañil que le construyó una casa


* * *

buenos días vecino, buenos días a todos

los que hallo por aquí cerca. Rápido parece pasar

el día, aunque tal vez no pasa jamás como imaginamos

y todo este ánimo de levantarse y salir a comprar

el pan fresco y de ducharse y de lavarse los dientes

no tenga en verdad ningún sentido. Tal vez Zenón

de Elea tenía razón al afirmar que Aquiles no alcanza

jamás a la tortuga. Tal vez el movimiento es una pura

ilusión, y somos presos de este día. Al menos

convengamos en que es un día lleno de sol, en fin

no es un día tan malo después de todo. Han llegado

buenas noticias del extranjero, nadie ha llamado

por teléfono avisando una defunción. Se trata de un buen día

en que tal vez más tarde te visiten los amigos más queridos

y veas un buen programa de televisión. Tal vez este día

es más hermoso que un automóvil de carrera

corriendo sobre metralla. Es posible que hoy mismo

en este mismo instante un grupo de adolescentes

esté ideando una revolución nueva, y que los seres

que injustamente olvidaste hoy te recuerden con simpatía

hay muchas posibilidades en este día

porque está abierto como las flores solares

y el cielo no está dispuesto a caerse con sus cementos

de otoño, porque este azur domina las comarcas

y las aves marítimas vuelan en círculo señalando

la dirección del tiempo cuya fuerza de gravedad

de pronto ha desaparecido. Buenos días amigos

buenos días querida, buenos días a todos los que encuentro

porque se trata realmente de un gran día, de esos

en que los colegios deberían estar de vacaciones

y nadie, ni aun el más torpe, debería sentirse ocupado

en este hoy del yo que quiere ser tú y quiere ser nosotros

en este hoy en que las mujeres tristes deberían estar borrachas

y en que los borrachos perdidos de sí mismos

deberían estar lúcidos, porque en días como estos

toda noche parece improbable. Ay Verena ay melancolía

cómo quisiera aplacarte con este día, lanzártelo

como un pisapapeles por la cabeza



























No hay comentarios: